jueves, 23 de febrero de 2012

¡Buenas noche felicidad!

Hoy me he dado cuenta de la suerte que tengo, he encontrado hace mucho tiempo a mi alma gemela, y no, no es mi pareja, es una amiga, AMIGA, me había dado cuenta, pero nunca como ahora. Sé que le gustan las mismas cosas que a mí, tal vez es bastante más guapa, más arriesgada, más alta, más borde, menos enfadica, está menos loca, pero al fin y al cabo, siempre sabe lo que decirme, como y cuando decírmelo, y es cierto, llegó por casualidad, y es una de las pocas personas que nunca se ha ido. Es orgullosa, como ella sola, con esto, quiero decir, que yo también lo soy, y es verdad que me siento mal dejándola tan bien, porque es como si me considerara lo mejor de este mundo, pero para mi ella, no se si es lo mejor, pero es de las mejores cosas que tengo, de las pocas personas que echo de menos la mayoría de las veces, de las pocas personas con las que no me hace falta hablar todos los días, pero que siempre sabré y sabrá que me quiere y que la quiero como siempre.

domingo, 19 de febrero de 2012

Hola pequeña..

Ya ha pasado más de un año, ¿qué te parece?, seguimos como el primer día, nunca nos faltan risas, somos capaces de recordar malos momentos y reírnos, somos capaces de derretir días en segundos, y ya sabes que me parece mal que la gente diga que hay que ser capaces de olvidar los malos momentos, hay que recordarlos, guardarlos con fuerza, y a la vez ser capaces de saber que no fueron tan malos, forman parte de ti, y de mi.



Gracias mejor amiga, siempre a tu lado.

sábado, 18 de febrero de 2012

+Para mí, esto es un sueño..


^^

-¿El qué?
+Verte reír y llorar, saltar y caer, agarrarte fuerte y que vuelvas a levantarte, tenerte cerca y verte de lejos, sonreirte y que me sonrías, cantarte y que bailes, agarrarte y que no me sueltes..
-Para mí no es un sueño
+¡Ah! Vale...
-Déjame terminar... Para mi eso, todo eso... siempre fue una meta

jueves, 16 de febrero de 2012

Bésame, como si fuera la primera y última vez.

Te voy a comer enterito, cada uno de tus huesos, voy a derretirme a tu lado, quiero reír y lloras, saltar y cantar, no me importa si es a tu lado. Y hay cosas que no separan, si, pero otras más fuertes que nos unen, y por eso no quiero irme de tu lado, me encantaría que todo fuera tan fácil como lo pintan todos. Algún día lo será, te lo prometo, mientras tanto, no me sueltes.

martes, 14 de febrero de 2012




Amor. La palabra San Valentín. La palabra de este día que acaba de empezar. Amor. Tu segundo nombre. Estoy sentado en la mesa de la cocina. A buen seguro, tú estarás durmiendo. Es de noche. Mañana te dejaré esta carta bajo la puerta. Te imagino mientras sales de casa todavía medio dormida y la ves. Tus preciosos ojos se iluminan. Te agachas, la coges y la abres. Y empiezas a leerla. Y, espero, a sonreír. Una carta, una pequeña carta que trata de contener una gran historia, la nuestras. Mi agradecimiento por el modo en que haces que me sienta. No creo que dos folios sean suficientes, pero aun así lo intentaré. Porque no puedo evitarlo.

Dicen que no se puede haber de amor, si no vivirlo. Es cierto. Yo también lo creo así. Si conozco el amor es únicamente porque tu ,e los has hecho vivir y respirar. Lo he aprendido contigo. Aunque después he entendido que, en realidad, no se aprende nada.
Se vive y basta, juntos, cercanos y cómplices. El amor eres tú. El amor soy yo contigo. Feliz. Sereno. Mejor. Todavía recuerdo la primera vez que te vi. Guapísima. En medio de la puesta de esa pequeña discoteca del Trastevere, Bailabas, te movías suavemente junto a tu amiga. Llevabas un vestido azul claro con unas hombreras finas que se balanceaban contigo. El pelo oscuro, rizado y suelo sobre los hombros. Seguías el ritmo con los ojos cerrados. Te vi y de golpe no pude dejar de mirarte. Mis amigos querían cambiar de local, pero yo quise quedarme. Me precipité a la barra del bar, pedí dos bebidas, me deslicé entre la gente con los vasos en alto para nadie pudiese darles un golpe, y me acerqué a ti de espaldas mientras bailabas. Tu amiga se dio cuenta, te hizo un gesto con la barbilla y tú te volviste. De cerca eras aún más guapa. Te sonreí y te ofrecí uno de los vasos. Al principio pusiste cara seria, hiciste una especie de mueca, pero luego me sonreíste. Aceptaste el vaso y brindamos, dos desconocidos en medio de la pista de baile. Después hablamos. No sólo eras guapa, también simpática. A medida que te he ido conociendo he ido descubriendo tus mil cualidades. Soy un hombre afortunado. Mucho. Y cuando pienso en todo lo que hemos hecho juntos sonrío de felicidad. Nuestras minivacaciones en Londres, cuando cogimos un avión el viernes y regresamos el domingo. Los locos paseos por el Soho, la cena, hacer el amor en ese parque a riesgo de ser descubiertos. Y reír.E intentar hablar bien en inglés. Y meter la pata. Y luego, la vez que fuimos a Stromboli, en que caminamos cogidos de la mano y por esos callejones estrechos y flanqueados por unas casas blancas y bajas, preciosas, llenas de plantas y de flores. Y la subida al volcán, Y las cenas de pescado en las terrazas de los pequeños restaurantes. Y la risa que me entró cuando te subiste a ese burro que se hacia el sueco cada vez que querías que doblase a la izquierda, y tú con esa cara tan cómica, un poco desesperada, propia del que se rinde. Y de nuevo nuestras veladas romanas, nuestros paseos hasta altas horas de la noche en los que jamás nos aburríamos, siempre teníamos mil cosas que decirnos que contarnos. Después nos besamos de repente y sentía la suavidad de tus labios apenas cubiertos de ese brillo con sabor a fruta que tanto te gusta. Cualquier noche, incluso la más sencilla, resulta especial contigo. No hace falta nada. Poco importa donde estemos, a mi me parece siempre una fiesta. E incluso cuando reñimos, en contadas ocasiones, a decir verdad, en el fondo me diviertes. Porque dura poco y después siempre hacemos las paces.
Tengo mil recuerdo espléndidos de ti. A medida que pasa el tiempo me enamoro más y más de ti. Más de lo que creía posible. Te quiero cuando sonríes. Te quiero cuando te conmueves. Te quiero mientras comes. Te quiero el sábado por la noche cuando vamos a el pub. Te quiero el lunes por la mañana, cuando sigues somnolienta. Te quiero cuando nos despertamos juntos por la mañana y no encuentras las zapatillas para ir al baño. Te quiero bajo la ducha. Te quiero en la playa. Te quiero por la noche. Te quiero al atardecer. Te quiero a medio día. Te quiero ahora mientras lees mi carta, mi felicitación de San Valentín, y quizá te preguntas si no estaré un poco loco. Y no te equivocas. Y ahora, arréglate. Sal. Vive tu día. Disfruta de mi pensamiento que trata de arrancarte una nueva sonrisa para verte resplandecer con toda tu belleza. Felicidades, amor mío...

domingo, 12 de febrero de 2012

''Te puedo odiar más, pero nunca te querré menos''

+ Echaba mucho de menos hablar contigo
- Y yo la verdad, mucho, mucho
¿Sigo estando entre las personas más importantes de tu vida?
- Pues claro, toda mi vida lo serás..
+ ¿Me lo prometes?
¿Por mucho que llueva?
¿Por muy tonta que sea, y que me rebote, y te chille, te diga que me olvides?
- Pues claro mi vida
+ Pues no necesito nada más

jueves, 9 de febrero de 2012

Hay días en que uno no se levanta con ganas de sonreír..

y mucho menos de hacer sonreír a los demás. Esos días donde la realidad parece tener un sólo punto de vista: el negativo. No es falta de inspiración, es el mal rollo que alguien te contagia o esa sensación de que el mundo ya no está para bromas. En esos días los que trabajamos intentando hacer sonreír a este país, tenemos un pacto. Sin previo aviso, y sin que nadie se de cuenta, al primer síntoma de que el mal humor no este ganando la batalla, nos encontramos allí donde algunos dicen que el maestro descansa. Damos ánimos.. Que si estás mas delgado.. Que si tu estás más joven.. Que si a ti te está creciendo el pelo.. Si estás más gracioso.. Nos contamos algunos chistes, que conocemos de memoria pero fingimos reírnos como si fuera nuestra primera vez. Y entonces alguien hace la pregunta:


+ Maestro, ¿se puede ver siempre el lado bueno de las cosas, con la que está cayendo?