miércoles, 18 de abril de 2012

Hasta la muerte.

Lo llevo muy dentro. Para mi no son solo 11 tíos corriendo detrás de una pelota. Para mí son 11 luchadores, corriendo detrás de un balón para hacer sonreír a los suyos. La sensación que recorre el cuerpo de todos los culés cuando cualquiera de estos 11 DIOSES cuela el balón entre los 3 palos de la portería, el sufrimiento cuando el esférico toca el larguero o los palos. Dejarse la voz peleando por una falta. Guardar silencio mientras todo el cuerpo te tiembla en los penaltis. Es un sentimiento inexplicable, que solo lo vivimos los que realmente estamos orgullosos del escudo. No importan las derrotas, tampoco las victorias. Importa lo realmente merecido y bien jugado en cada partido. No necesitamos ser guapos, ni ricos. Nunca les pediría que jugaran menos y metieran más, les pediría que nunca cambiaran su juego, porque es así como realmente disfrutamos. No es fácil hacer que cada uno de los equipos que pasan por sus manos tenga que cambiar su juego para adaptarse al nuestro. Señores y señoras, ellos son unos GRANDES.